Los peces se vuelven adictos a la metanfetamina

Los peces se vuelven adictos a la metanfetamina

Una nueva investigación sobre la polución en las aguas checas revela que los residuos de metanfetamina alteran el comportamiento de peces silvestres

El abuso de drogas ilícitas presenta consecuencias adversas en sociedades alrededor de todo el mundo y no ha tardado en llegar al ecosistema acuático. La nueva investigación de Pavel Horky, profesor del departamento de zoología de la Universidad de Ciencias de la Vida de Praga, revela que los peces de los ríos de la República Checa, concretamente las truchas marrones, se están volviendo adictos a la metanfetamina. El potente piscoestimulante es consumido y excretado por los seres humanos y llega a los ríos a través de las aguas residuales. Por ende, los usuarios de metanfetamina pueden causar, sin saberlo, la dependencia de los peces a la droga. 

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¿Qué efecto tiene la metanfetamina en los peces?

Según los resultados del trabajo, publicado el 6 de julio de 2021 en la revista Experimental Biology, un consumo agudo de la droga provoca un aumento de la actividad cerebral por un corto periodo de tiempo. Dicho esto, durante los momentos de abstinencia la actividad cerebral disminuye. Así pues, el científico checo deduce alarmado que “los antojos de recompensa de drogas de los peces podrían remplazar las recompensas naturales como el apareamiento o la búsqueda de comida”. La consecuencia más grave sería, por tanto, que la droga alterase los patrones de comportamiento naturales de los animales; la contaminación de los ríos con metanfetamina podría cambiar el funcionamiento de ecosistemas enteros.

peces afectados por residuos de metanfetamina
Banco de truchas marrones en el río Oder, en República Checa

Experimento

¿Cómo se ha llegado a estas conclusiones? ¿Estamos hablando de resultados fiables? 

Sí, es una realidad comprobada y contrastada. Los peces se pueden volver adictos a la metanfetamina.

Un equipo liderado por Horky, en alianza con compañeros de la Universidad del Sur de Bohemia, diseñó un experimento para medir el nivel de adicción de los peces. Dividieron 120 truchas en dos tanques de 350 litros de agua durante ocho semanas. Un tanque contenía simplemente agua, y el otro cientos de nanogramos de anfetaminas por litro, la misma cantidad hallada en los ríos checos. 

Después de las ocho semanas, los científicos trasladaron los peces del tanque experimental a un agua incontaminada y analizaron su comportamiento durante diez días. El objetivo era detectar signos de adicción y abstinencia.

Además, crearon un tercer tanque con dos compuertas para simular el fluir del río. En un lado había agua limpia y en el otro el agua cargada con el mismo nivel de anfetaminas a la que la mitad de los peces habían sido expuestos anteriormente.

Resultados

El pez de control (el que había estado viviendo en agua limpia) no mostró una evidente preferencia por un lado específico del arroyo; sin embargo, el pez que había estado sometido al agua contaminada eligió trasladarse y permanecer en el agua con metanfetaminas. Asimismo, los investigadores encontraron altos niveles de la sustancia psicoactiva en el tejido cerebral de las truchas y, tras días de abstinencia, las truchas afectadas eran menos activas que las otras, reduciendo así sus probabilidades de sobrevivir y reproducirse. En definitiva, los peces habían desarrollado una adicción, la especie es susceptible de ser adicta a la metanfetamina.

Conclusiones

Los resultados sugieren que la presencia de drogas ilícitas en ecosistemas de agua dulce causa adicción en los peces y, en consecuencia, altera los comportamientos y preferencias de hábitat. El estudio es otro ejemplo de la transmisión de problemas sociales a los ecosistemas naturales. 

¿Qué piensan los expertos?

En primer lugar, Horky avisa de que la contaminación de drogas en los ríos es un problema común en todo el mundo. Según el investigador checo “la adicción a la metanfetamina se considera ahora una de las amenazas para la salud mundial más difíciles de controlar. Sabemos que donde hay usuarios de metanfetamina, también hay contaminación de agua dulce por metanfetamina”. 

Aunque los resultados del trabajo parezcan concluyentes, se necesitan más investigaciones para concretar las consecuencias de la adicción a la metanfetamina en los ecosistemas acuáticos. Emma Rosi-Marshall, investigadora del instituto Cary para el Estudio de los Ecosistemas, plantea una última reflexión: “La contaminación humana a menudo es evidente por las manchas de petróleo y el plástico que se arrastra a la orilla, pero muchas de las drogas que consumimos también terminan en el agua y el tratamiento actual de las plantas residuales y de los ríos no está preparado para eliminarlas”. Por tanto, no hay que olvidar que un alto porcentaje del principio activo de las drogas llega a los ríos. 

Referencias

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